Previa semifinales ACB: Real Madrid – Bizkaia Bilbao Basket
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Este próximo viernes comienzan las semifinales de la liga ACB, donde los cuatro mejores hasta el momento buscarán su puesto en la final. Un cuarteto de aspirantes con tres clásicos y un novato, el Bizkaia Bilbao Basket. Mientras el Regal Barcelona y el Caja Laboral reeditarán otro de sus clásicos, los de Fotsis Katsikaris buscarán dar una nueva campanada ante los blancos. ¿Hay mimbres para creer en ello?
Veteranos y no tan veteranos
Al hablar de un duelo entre el Real Madrid y el Bizkaia Bilbao Basket, resulta fácil repartir las etiquetas de favorito y aspirante. Al club blanco, habituado a moverse en estas alturas de la competición, se le presupone una experiencia en situaciones de presión que sus rivales no tienen. Ese detalle, además del factor cancha favorable, hace de los merengues la opción a elegir en las apuestas.
Sin embargo, al analizar con detalle ambas plantillas, no está tan claro de qué lado juega el factor “experiencia”. Mucho hemos escuchado que el Real Madrid es un equipo de futuro, lleno de jóvenes con mucho camino por delante. Ese argumento salió a la hora de valorar la actuación en la Final Four y nos recuerda que no tantos miembros del actual equipo han vivido ya unas semifinales de la liga ACB. Ni Sergio Rodríguez, Carlos Suárez, D’or Fischer, Nikola Mirotic o Clay Tucker habían llegado antes a unas. Es de esperar que el bagaje que sí tienen Prigioni, Reyes, Llul o Tomic sirva para guiar al resto de sus compañeros, pero ese peaje a pagar puede estar ahí.
Por el contrario, en el Bizkaia Bilbao Basket, que como club jamás había llegado a unas semifinales, sí que hay varios jugadores (curiosamente los tres con pasado madridista) como son Alex Mumbrú, Axel Hervelle y Edu Hernández-Sonseca que saben lo que implica. Por supuesto que no son demasiados, pero su experiencia puede servir para calmar los ánimos e igualar las fuerzas en ese aspecto.
Estilo de juego: rebote ofensivo a muerte e importancia del acierto exterior
Aunque a primera vista no parecen plantillas que cuenten con una estructura similar, tanto el Real Madrid como el Bizkaia Bilbao Basket comparten puntos fuertes dentro de la pista. Los dos equipos son muy fuertes en el rebote y hacen de las capturas bajo el aro contrario una de sus armas. Cierto que los blancos son más consistentes en esta faceta, pero la batería de pivots del Bilbao siempre obliga a mucha pelea a los rivales.
En cuanto al tiro exterior, ambos equipos acuden a la larga distancia como forma de desatascar su juego ofensivo. Apoyados en la seguridad que da contar con un buen rebote ofensivo, tanto Llull, Prigioni, Suárez, Tucker o Mirotic por un parte, como Warren, Jackson, Vasileiadis, Blums o Mumbrú por el otro, cuentan con su dosis de lanzamientos dentro de los sistemas de ataque.
El Real Madrid juega mejor en transición, en especial cuando es Sergio Llull el que comanda esas acciones. De hecho, casi sería mejor decir que los blancos se sienten cómodos cuando el escolta menorquín puede anotar en contrataque, ya que alivia su anotación y les permite centrarse en el trabajo defensivo. El Bilbao tampoco es un equipo que corra a las mil maravillas y sus exteriores tienden a acumular mucho balón, algo que deberán mejorar si quieren superar a la defensa de los blancos, muy buena cerrando vías de penetración a canasta.
Los duelos individuales
Pablo Prigioni es un factor a tener muy en cuenta siempre que salta a la pista. Sobre todo en los momentos de mayor presión, por lo que se espera que sea una de las piezas clave de su equipo. Su duelo con Aaron Jackson será muy interesante, ya que ambos gustan de tener mucho tiempo el balón en su poder y trabajar el bloqueo directo. Sin embargo, el americano intenta resolver más por la vía individual, en exceso en ocasiones. Una vez más, Sergio Rodríguez podría ser muy importante, sobre todo si tenemos en cuenta que el Bilbao no tiene un base suplente nato. Sin embargo, es difícil predecir qué puede hacer el canario.
En las alas volvemos a encontrarnos con estilos similares. Chris Warren, por condiciones físicas, será el hombre encargado de parar a un Sergio Llull en un gran momento. Ambos tienen unas piernas privilegiadas, pero el español es más completo y puede romper un partido. Lo mismo, puede hacer Vasileiadis o Blums desde la larga distancia, al igual que Clay Tucker en el Madrid. Sin embargo, en el americano no todos tienen ya demasiada confianza. En el puesto de alero tendremos una nueva entrega del duelo Mumbrú-Carlos Suárez, un relevo generacional que no acaba de producirse. El madrileño debería ser superior a día de hoy, pero no está en un momento especialmente dulce. Mucho ojo a los dos.
En la pintura, hay varias alternativas, pero lo que no faltará será la pelea y la lucha. En principio, el Real Madrid parte con ventaja y puede condicionar los emparejamientos defensivos de su rival. Ante Tomic, por recursos y altura, obligará a que Katsikaris tire de Mavroedis y Sonseca, a los que el croata puede matar. De todos modos, Tomic tiene que estar intenso en todo momento, porque los dos van a tratar de hacerle sudar las canastas. En el puesto de cuatro, el duelo Felipe Reyes – Axel Hervelle será uno de los más atractivos. Los dos son duros, intensos, con olfato reboteador y capacidad para anotar desde el exterior, pero Felipe es mejor jugador, así que hay debería haber otra diferencia.
En los banquillos
Muchas incógnitas plantea la posible respuesta de los dos entrenadores. Lele Molin vive en una situación de interinidad no declarada, pero sólo un brillante título le libraría de una previsible salida. Sus movimientos tampoco han ayudado a despejar las dudas que plantea (¿una mala copia de Messina?), ya que no ha sabido o querido sacar provecho de los “desahuciados” y mientras en defensa el Madrid ha tenido buenos momentos, en ataque parece vivir de la inspiración de sus jugadores.
Fotsis Katsikaris parece alguien más obsesionado por controlar todos los detalles y ha ido armando un equipo duro, rocoso y con momentos de solvencia, pero al que le falta frescura. De hecho, cuando las cosas se complican, las respuestas siempre parecen similares (triples rápidos o penetraciones de Jackson y Warren). Además, su equipo tiene cierta tendencia a descomponerse si su plan de juego se desajusta pronto. Por el contrario, cuando las cosas funcionan, su confianza crece y son muy peligrosos en los finales ajustados, como ya han demostrado en más de una ocasión.




