La metamorfosis (o no tanto) de los New York Knicks

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Los New York Knicks son el equipo de moda en la NBA. El efecto Jeremy Lin ha devuelto la sonrisa a un equipo que amenazaba ruina. El equipo ha mejorado, de eso no hay duda, pero vamos a pararnos a ver en qué y cuales son las ‘culpas’ del explosivo nuevo base titular del equipo.

La situación en la tabla

El impacto de la entrada en el equipo titular de Lin (ya había disputado 10 partidos con los Knicks como suplente, donde firmaba 5,7 puntos y 2,4 asistencias en 9,1 minutos, aunque la mayoría de ellos en minutos marginales) es incuestionable. El equipo ha pasado de un preocupante 9-15 a un más respetable 17-18, de estar fuera de playoffs a verse 7º, con 2 partidos de ventaja sobre el 9º, Cleveland Cavaliers. Han salido de una dinámica muy peligrosa que amenazaba con llevarse por delante a Mike D’Antoni y a condenar sus opciones en una temporada que se presentaba ciertamente ilusionante.

Los Knicks han aprovechado este impulso para recuperar la confianza y han normalizado su situación. Después de la racha de victorias con las que Lin debutó como base titular, han caído en 3 de los últimos 5 partidos y los Heat, esta pasada madrugada, les aplicaron una buena dosis de realidad. El Big Three (67 puntos, 22 rebotes, 13 asistencias y 8 robos), ya con velocidad de crucero (colocados, justo antes del All-Star, como mejor equipo del Este y empatados con los Thunder como líderes de la NBA), minimizó las virtudes de Lin (primer partido, de esta serie de 11, donde se quedó por debajo de los 10 puntos, 8 con 1/11 en tiros de campo) y maximizó sus defectos (8 pérdidas, algunas en situaciones de 1 para 1 mientras subía el balón).

Las virtudes y las mejoras de los Knicks

Olvidándonos del partido ante los Heat, que fue su peor actuación, Jeremy Lin jugó 10 partidos como titular (8-2 de balance), con unos promedios de 23,8 puntos, 9,4 asistencias, 2,4 robos, 49,7% en tiros de campo y 40,6% en triples. Es obvio que los anteriores ocupantes del puesto no firmaron esos números (tampoco las más de 6 pérdidas que son su mayor defecto), pero también lo es que solo ha compartido pista con Carmelo Anthony en 2 de esos partidos, con lo que los tiros a repartir eran bastantes más (incluso Amarè Stoudemire se perdió algunos de los primeros). Los Knicks, de hecho, no han mejorado sustancialmente en casi ninguno de los apartados ofensivos del juego. Aproximadamente la misma anotación (de 95,4 a 96,8 puntos), las mismas asistencias (de 19,3 a 20,1), ligerísima mejora en el porcentaje de tiros de campo (43,3% a 45,1%), igual de mal con las pérdidas (de 16,9 a 17,2, con lo que parece que Lin acaparó las que firmaban entre Anthony y Sotudemire) y manteniendo la agresividad de cara al aro (22,8 faltas recibidas a 24,9).

Lo achacable a Lin (y a D’Antoni, que, al fin y al cabo, fue quien apostó por él, aunque quizás eso fuera más un fruto de la desesperación o la falta de opciones que de una elección en base a sus supuestas cualidades, algo que Paul Shirley en un artículo publicado en EL PAÍS explica muy bien) va más en el terreno de lo anímico. El jugador, con su descaro y sus actuaciones, devolvió a un conjunto deprimido las ganas de competir. Eso se tradujo en un rendimiento defensivo que no había mostrado hasta el momento. Los rivales comenzaron a ver su aro muy pequeño (de 93,8 a 90,4 puntos concedidos, de 44,2% en tiros de campo y 36,9% en triples a 42,4% y 30,6% en triples)  y a ver como mantener la posesión se hacía complicado (provocan 18,6 pérdidas, los mejores de toda la NBA). Todo ello gracias a maximizar sus virtudes (pasan de robar 9,6 a 10,0 balones, también los mejores de la liga) por una mayor actividad bien entendida, han reducido las faltas cometidas (de 21,4 a 18,9). Las ayudas son ahora más intensas, algo clave visto lo que arriesgan en las líneas de pase y los robos de balón.

La convivencia con los cracks

La inquietud más grande que había en torno al equipo era como se iban a adaptar Carmelo y Lin cuando el alero regresara al equipo. En la NBA, las cuestiones referentes al status son importantes y un subidón tan importante como el del base tiene que ser bien procesado pos sus compañeros, para que el equipo no se rompa. Anthony todavía no está al 100% tras su lesión en la ingle y, en estos 3 primeros partidos, se le ha visto con buena predisposición a aceptar el ‘nuevo estilo’ de los Knicks. Buscando menos esos aclarados que frenan el ritmo ofensivo pero reclamando, poco a poco, su cuota de tiros (11 en su reaparición, 16 en el 2º partido y 20 ante los Heat).

Para los otros 2 referentes del equipo, Amar’e Stoudemire y Tyson Chandler, la entrada de Lin es una bendición. Y lo es porque son los beneficiarios habituales de los pick’n rolls y de las asistencias del base. Stoudemire puede empezar, así, a revivir los buenos tiempos (ya casi olvidados) donde compartía pista con alguien como Steve Nash, que lo convirtió en la estrella que ahora es.

Los movimientos en la plantilla

El roster de los Knicks ofrece, ahora, a Mike D’Antoni 11 hombres con los que contar. Bill Walker e Iman Shumpert están lesionados, pero son jugadores con los que cuenta. El 5 inicial parece claro ahora mismo, Lin-Fields-Anthony-Stoudemire-Chandler, y los reservas, al margen de Shumpert y Walker, son JR Smith (recién regresado de su experiencia china, es un jugador que se adapta a la perfección al estilo de los Knicks, incluso en el apartado de los robos y las pérdidas) y Baron Davis entre los exteriores y Steve Novak y Jared Jeffries entre los interiores. El papel de gente como Mike Bibby y Toney Douglas, por ejemplo, es totalmente marginal.

Parece una buena base para afrontar el resto del año (aunque pasar la 1º ronda de playoffs está más que difícil) y solo se le ve algo corto en el juego interior, por lo que no debería descartarse que se muevan en esa dirección antes del cierre de los traspasos en un par de semanas. No están entrando en los rumores, pero atentos porque el año pasado Carmelo Anthony acabó en la Gran Manzana a última hora. La solución, después del All-Star.

Comentarios

[...] excepcionales. Carmelo Anthony volvía al equipo y debía acomodarse al nuevo status del equipo. En un primer momento pareció que podrían, al menos, intentarlo, pero no llegaron muy lejos. La relación dentro del [...]

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