Isiah Thomas: el Magic de bolsillo
Zeke, apodo con el que era conocido Isiah Thomas, ha sido uno de los mejores bases que ha jugado en la NBA, así como el más brillante que haya vestido la camiseta de los Detroit Pistons, franquicia a la que lideró a dos campeonatos, de manera consecutiva, en 1989 y 1990.
Poseedor de una velocidad endiablada, un dominio de balón prodigioso y una gran visión de juego, Isiah Thomas consiguió establecerse como uno de los mejores jugadores de Estados Unidos desde sus años de instituto. Nacido el 30 de abril de 1961, en Chicago, eligió, como destino universitario, el campus de Indiana, uno de los programas de baloncesto más prestigiosos.
En las dos temporadas que jugó allí, mejoró su juego de forma importante, además de establecerse como un auténtico líder en la pista, cualidad que no abandonaría en toda su carrera. En su segunda campaña en la Universidad de Indiana, llevó a sus compañeros al campeonato nacional, venciendo Carolina del Norte, donde jugaba Michael Jordan, y siendo elegido el MVP.
Estaba entonces listo para dar el salto a la NBA, algo en lo que todos los analistas coincidían. No había dudas sobre que el “Magic de bolsillo” triunfaría en la mejor liga del mundo. Los Detroit Pistons, el único equipo en el que jugaría, lo eligieron en el número 2 del draft, sólo por detrás de Mark Aguirre, que terminaría siendo compañero suyo en la ciudad del motor.
Su llegada al equipo causó un impacto inmediato, haciendo que, en su primer año, los Pistons aumentaran en 19 victorias su marca con respecto a la campaña anterior. Thomas firmaría 17 puntos y 7,8 asistencias por partido, siendo elegido en cinco ideal de los novatos. Las primeras seis temporadas en la franquicia serían de crecimiento, tanto para el club, como para Zeke. Poco a poco las cosas iban mejorando, consolidándose como un equipo duro y que sabía jugar, comandado por Thomas, con unos promedios por encima de los 20 puntos y las 10 asistencias. Sin embargo, eran los mejores años de los Boston Celtics de Larry Bird y todavía necesitaban dar un paso más para ser la alternativa.
Ese paso adelante llegaría en la temporada 87-88. Acompañado de jugadores de la talla de Joe Dumars, Bill Laimbeer, Aguirre, Vinnie Johnson o Dennis Rodman, Isiah fue el auténtico líder de los Bad Boys. Dejaron fuera a los Celtics para medirse con Los Ángeles Lakers de Magic Johnson y su showtime. En una serie final durísima y con cierta polémica, los Pistons no pudieron mantener su ventaja de 3-2 en un sexto partido en el que Thomas anotó 25 puntos en un cuarto. El golpe fue duro, pero era la última etapa de su aprendizaje.
Los dos años siguientes, los Detroit Pistons dominaron la NBA, llevándose el título en ambas temporadas, derrotando,
sin contemplaciones, tanto a los Lakers, por 4-0, como a Pórtland, 4-1. Se había establecido así una dinastía, comandada por el eléctrico Isiah Thomas, un base de 1,85, con una velocidad muy por encima de la media, capaz de penetra por huecos imposibles, con una brillante suspensión después de bote y escogiendo, en todo momento, el ritmo más adecuado para su equipo.
En 1991, la consagración de Michael Jordan y los Chicago Bulls cerró la etapa más exitosa de la franquicia del estado de Michigan. La plantilla era veterana y no pudo resistir el empuje de Air y los suyos. Se iniciaba, de ese modo, la renovación del equipo. Isiah Thomas permanecería tres años más allí, manteniendo un notable nivel hasta su última temporada, para dejar, a lo largo de toda su carrera en la NBA, unos promedios de 19,2 puntos y 9,3 asistencias, el cuarto mejor de todos los tiempos en este apartado.
Seis años después de su retirada, en 1994, Isiah Thomas comenzaría una nueva etapa en la NBA, esta vez como entrenador. Su carácter como técnico no fue fácil de llevar, siendo habituales las polémicas en torno a desavenencias y enfrentamientos. Aún con todo, su balance en los Indiana Pacers, del 2000 al 2003 no sería malo, participando en los playoffs por el título. Mucho peor le fueron lass cosas en los New York Knicks, a los que llegaría primero como presidente de operaciones, para hacerse después cargo del equipo como entrenador. Su política de fichajes y traspasos fue un desastre, mientras que, en el terreno deportivo las cosas tampoco iban mejor. Finalmente, en 2008, fue destituido de su cargo, dejando su lugar a Mike D’Antoni.
Ese era el final de la relación de Isiah Thomas, elegido uno de los 50 mejores jugadores de la historia de la liga, con la NBA. Un base rapidísimo, con un dominio de balón difícilmente igualable, que lideró a los Pistons a dos títulos consecutivos.





Comentarios
los comentarios son esos momentos años,que idolos del deporte jugaron brillante en ESPECIAL JOE DUMARS Y Michael Jordan 11 mi numero de nacimiento y Michael Jordan nombre q recuerdo donde JESUCRISTO pudo limpiarse de sus pecados como el no hay 2. Carlos XI.