Final Euroliga 2012: 10 conclusiones tras la campanada del Olympiacos

Categoría: Actualidad, Análisis, Competiciones, Euroliga, Euroliga, Perspectiva Propia

Todavía no nos hemos recuperado del shock que nos dejó la Final Four 2012 de la Euroliga en Estambul. El Olympiacos completó su progresión, yendo de menos a más (tanto en la temporada como en la gran final), y se coronó como campeón de Europa superando a los proyectos más poderosos del continente (CSKA y Barcelona Regal). Esa fue la historia del fin de semana en el basket europeo, pero hay más conclusiones tras el cierre de la temporada en la competición continental de clubes más importante.

Olympiacos campeón de la Euroliga 2011-2012

¿Quién lo iba a decir al comienzo de la temporada? Pocos, muy pocos, pero tal y como ya avisó Xavi Pascual, ningún otro equipo ha evolucionado tanto a lo largo del año como el Olympiacos. Los griegos cambiaron jugadores (fichajes de Dorsey y Acie Law), ajustaron plan de juego (Spanoulis al mando del ataque), aumentaron su confianza (gran crecimiento Olympiacos campeón Euroligade Printezis y Papanikolau) y supieron jugar con su papel de “víctima propicia” ante tres de los clubes más potentes del continente (Montepaschi Siena, Barcelona Regal y CSKA Moscú). Al final, después de tantos y tantos partidos, resulta que sí, que el Olympiacos, el mismo club que fracasó en su intento con estrellas como Kleiza, Teodosic, Nesterovic, Childress, Vujcic, Papaloukas y muchos otros, se ha coronado campeón de la Euroliga.

Kostas Papanikolau: en el centro de todas las miradas

Ha pasado de ser un proyecto de buen jugador (había sido MVP de un Europeo U20) a ser el próximo abanderado del baloncesto griego. Kostas Papanikolau ha sido el mejor jugador de esta Final Four de Estambul. El alero zurdo no sólo ha aportado de cara al aro y ha puesto en la pista todo lo que debe poner quien aspira a lo máximo (gran defensa a jugadores como Pete Mickeal y Kirilenko), sino que ha alcanzado su mejor nivel en el momento más importante (record anotador de la temporada en la final). Spanoulis se llevó el premio oficial, pero él fue quien tiró de Olympiacos cuando estaba medio muerto y quien tuvo la sangre fría necesaria en los tiros libres finales. Será (junto a Alexey Shved) uno de los jugadores a seguir la próxima temporada.

Dusan Ivkovic: de nuevo un entrenador serbio

Parece que si tienes un entrenador serbio estás mucho más cerca de ganar la Euroliga, aunque en esta ocasión (y aunque se alabará el trabajo de Ivkovic) no es que el viejo zorro haya podido alardear de grandes estrategias o sorpresas tácticas. Dusan Ivkovic hizo creer a los suyos que podían y estos se lo creyeron hasta las últimas consecuencias. El baloncesto del Olympiacos no ha sido nada del otro mundo (en ataque todo parte del manejo de balón de los exteriores y en defensa lo han fiado todo a una individual intensa a todo campo), pero les ha permitido llegar con opciones a finales apretados ante Barcelona y CSKA, donde tuvieron más sangre fría y acierto en las acciones decisivas.

CSKA: la luz y la oscuridad de la mano de Teodosic

Era el gran favorito y durante casi 30 minutos parecía imposible que no cumplieran los pronósticos. Resulta inexplicable el modo en el que dejaron escapar un partido que dominaban por 53-34 cerca del final del tercer cuarto. Ninguna de las estrellas de los rusos dio un paso adelante en el momento clave y terminaron evaporándose de la pista ante el desconcierto generado por la toma de decisiones de Milos Teodosic. El base serbio volvió a dejar muestra de su Teodosic CSKA Final Fourirregularidad y en un mismo partido pasó de poner el título en bandeja a los suyos (tres triples consecutivos y una asistencia genial a Lavrinovic sin mirar) a llevarlos de cabeza al fondo del precipicio (pérdidas de balón por pasos y dobles, triples forzados nada más empezar la posesión, faltas rápidas innecesarias, tiro lejano tras bloqueo en el último minuto y fallo de un tiro libre que podría haber cerrado el choque). Iba para mejor jugador de Europa y ha terminado como bomba de relojería.

Panathinaikos: ¿final de una era?

La derrota del Panathinaikos en las semifinales de esta Final Four 2012 puede haber marcado el final de una era para uno de los clubes más laureados del continente en los últimos años. La situación económica de Grecia y el triunfo de modelo más austero del Olympiacos llevarán a una profunda reestructuración del equipo, que puede pasar incluso por su venta. Llegará entonces la salida de Obradovic (que ha asegurado que se irá si desmantelan la plantilla), de Batiste (no jugará para otro técnico que no sea el serbio) y puede que de muchos otros (Maric, Logan, Jasikevicius, Sato). Quedará por ver qué pasa con las estrellas griegas, pero a buen seguro que Diamantidis, Kaimakoglu o Calathes van a tener ofertas tentadoras para salir del Panathinaikos (¿Rusia?). Habrá que ver qué sucede, pero parece claro que la balanza económica del continente se inclina hacia el este, donde Turquía y Rusia quieren ser las nuevas potencias.

Barcelona Regal: otro fiasco en una Final Four

Es el equipo que más presencias acumula en una Final Four (12), pero también el que más decepciones se ha llevado de vuelta a casa (2 títulos). Los de Xavi Pascual se vieron superados por las circunstancias y su plan de juego (defensa, defensa, defensa) se mostró insuficiente cuando el partido les pedía algo más. El Barcelona Regal repitió errores comunes de toda la temporada (falta de juego interior, abuso del lanzamiento, dependencia de Navarro) y, lo que es más importante, su incapacidad para jugar partidos importantes en los que va por detrás en el marcador. Así perdieron la final de la Copa del Rey ante el Real Madrid y así quedaron eliminados en semifinales ante el Olympiacos. El título de liga salvaría la temporada, pero no garantizaría la continuidad del proyecto, porque este equipo tiene como principal objetivo reinar en Europa.

Marcelinho Huertas y Chuck Eidson

Fueron los dos fichajes más importantes de la temporada, los que llegaban para superar las limitaciones de sus predecesores (un gris Ricky Rubio y un jugador más individualista como Alan Anderson), pero a la hora de la verdad no han superado las prestaciones de sus predecesores. Marcelinho Huertas estuvo desacertado en la dirección y los equipos saben cómo responder a sus penetraciones en busca de pase, mientras que el brasileño tiende a autopresionarse en momentos importantes. Peor le fue a Chuck Eidson, que pasó desapercibido por Estambul. El alero norteamericano parecía en buena forma antes de la Final Four, pero ha sido un cero a la izquierda a la hora de la verdad. Intrascendente tanto en defensa como en ataque y sin intentarlo siquiera. Decepcionante.

¿De dónde saldrá el relevo para Juan Carlos Navarro?

El Barcelona Regal volvió a tirar de Juan Carlos Navarro para intentar hacer algo en la Final Four, pero eso no fue suficiente. El escolta lo intentó y aunque no estuvo especialmente brillante, fue de largo el mejor del equipo. Eso deja una pregunta muy importante para el futuro de la sección de baloncesto del Barça, porque el final de la carrera del escolta está cada día más cerca y cada vez será más complicado que pueda cambiar por sí solo partido tras partido. ¿Quién asumirá su relevo cuando ya no tenga posibilidad de ser el faro único del equipo? No hay nombres sobre la mesa. No hay apuesta clara por Rabaseda y los valores de la cantera que vienen por detrás (Creus hijo o Josep Pérez) no apuntan tan alto. El preferido (Rudy Fernández) está vinculado al gran rival y en Europa no hay nadie que pueda desempeñar su rol (estrella, símbolo del club y líder). Eso nos deja sólo un nombre encima de la mesa: Magnuss Eriksson, la perla sueca del Barça B. ¿Llegó el momento de verlo en la Liga Endesa o tampoco confían en que llegue a estrella?

Pobres marcadores, juego pobre

Una vez más cerramos una Final Four con unos muy pobres marcadores. La verdad es que resulta decepcionante ver cómo el momento más importante de la temporada para el baloncesto europeo, cuando todo el mundo está pendiente de la Euroliga, el título ser resuelve con partidos con menos de 70 puntos. Algo habrá que hacer, porque el espectáculo del primer cuarto de la final (10-7 para el CSKA y 17 pérdidas entre los dos equipos, con multitud de tiros sin tocar aro) no deja en buen lugar a nadie. Habrá que ampliar el campo, modificar las reglas defensivas o hacer magia en el centro de la pista. Lo que sea, pero algo hay que hacer, porque la NBA va a seguir llevándose jugadores y jugadores, con lo que nos podemos encontrar con un animal moribundo antes de lo que pensamos.

El sinsentido del choque por el tercer y cuarto puesto

Entre esos cambios necesarios está, sin duda, la eliminación del partido por el tercer y cuarto puesto. No hay competición de clubes importante (NBA, ligas nacionales, Copa del Rey, NCAA) que mantenga un partido tan estúpido e insufrible como ese. Dos equipos eliminados, que quieren volver a casa y dan descanso a sus estrellas, jugando para ser tercero o cuarto. Señores, eso da igual, lo único que importa es quién termina como Campeón de la Euroliga. Todo lo demás es relleno y de eso ya estamos bastante aburridos.

Comentar