El Mundial de Serbia
Categoría: Análisis, Competiciones, Mundial de Turquía, Perspectiva Propia
Serbia está de vuelta, uno de los países con mayor tradición baloncestística de Europa ha superado su travesía del desierto particular y se postula como candidato a todo en las próximas competiciones. Su cuarto puesto debe considerarse como un éxito a pesar de las 2 derrotas finales.
Los balcánicos iniciaron (como ya hemos señalado en alguna ocasión) una renovación en 2009 con el objetivo de volver, a medio plazo, a competir al máximo nivel. Sus buenos resultados en categorías inferiores animaban la confianza en unos jugadores que carecían de los vicios y egos que habían convulsionado al equipo en los últimos años. Se entregó el equipo a un histórico como Dusan Ivkovic y los resultados no han podido ser mejores hasta el momento.
Los serbios debían refrendar en el Mundial de Turquía que la plata que obtuvieron en el Eurobasket de Polonia 2009 no era fruto de la casualidad. Ahora ya no contaban con el factor sorpresa y el hecho de partir en el grupo de favoritos no ha pesado en un conjunto joven pero con jugadores que ya compiten –y tienen responsabilidades- en conjuntos de referencia a nivel europeo. Destaca además la presencia de un único jugador NBA, Nenad Krstic, en un equipo que se había acostumbrado a disponer de sus grandes figuras en la liga americana.
El cuarto puesto final en el Mundial de Turquía deja dos lecturas para el conjunto serbio: por una parte han demostrado que merecen ser tenidos en cuenta en cualquier competición, por otra se han visto incapaces de cerrar partidos que dominaban claramente (como ante Turquía o España), lo que les ha llevado a finales a cara o cruz de los que no siempre se sale victorioso. La decepción de quedarse sin medalla puede resultar una gran lección para un conjunto que volverá a encontrarse en estas situaciones en campeonatos venideros.
Ivkovic ha sabido armar un equipo con 12 jugadores útiles que han tenido la oportunidad de demostrar su valía. Algunos han aprovechado mejor que otros esos momentos pero, en conjunto, Serbia puede darse por satisfecha con lo visto y esperar lo mejor para el futuro.
Teodosic y Krstic han sido los líderes en el campo. Ambos fueron protagonistas de la ya olvidada pelea pre-Mundial ante Grecia, parece que aprendieron la lección, al menos de momento, y entraron tarde en el equipo. Su ascendencia sobre el juego se dejó notar desde el primer minuto. El base, auténtica prolongación de Ivkovic en el campo, domina como nadie el ritmo de los partido y surgió en momentos clave como el famoso triple que acabó con el ya excampeón. Su papel en defensa ha sido su punto más negro. El pívot fue referencia interior y aportó con regularidad al equipo, equilibrando un ataque que recurría mucho al tiro exterior.
Por detrás de los líderes han destacado otros jugadores como Velickovic (ha confirmado que es un excelente 4, peleón, duro, letal desde el exterior), Savanovic (produciendo siempre), Keselj (todo carácter y con grandes porcentajes en el tiro) o Rasic (el killer desde la larga distancia que se apagó en los cruces). Markovic aportó buena defensa y minutos de refresco para Teodosic aunque resultó un jugador con menor protagonismo.
Los jóvenes Bjelica y Macvan han sido protegidos por Ivkovic y han sobresalido a cuentagotas. El alero se destapó con un arranque excepcional ante España pero debe mejorar en la regularidad, convencerse a sí mismo de que es un magnífico jugador y de que el futuro está en sus manos, tendrá una buena piedra de toque este año en el Caja Laboral con Dusko Ivanovic. El pívot Macvan, que lo ha ganado todo y con todos los galardones posibles en categorías inferiores, ha demostrado que no le importa fajarse como el que más en defensa. Un carácter y determinación a prueba de bombas en un jugador con buena mano y buenos movimientos al poste a pesar de no ser excesivamente alto.
En el bando de los menos destacados, surgen 3 nombres, Paunic, Perovic y Tepic. Paunic tuvo un papel más testimonial y no supo aprovechar la ausencia inicial de Teodosic para ganar protagonismo. Perovic fue la referencia interior los primeros partidos pero se diluyó totalmente según avanzaba el campeonato, sin producir desde el poste bajo y con problemas de faltas. Tepic fue la gran decepción del equipo, horrible en el tiro y con problemas en las pérdidas de balón.
Serbia seguirá siendo referencia en los próximos campeonatos siempre que consiga mantener el grupo y las actitudes. Se espera mucho de ellos a partir de ahora y las perspectivas no pueden ser más halagüeñas.





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